Carla Guzmán acaricia su sueño. La flautista presentará hoy, a las 11.30 y en la sala Hynes O’Connor del Ente Cultural de la Provincia (San Martín 251) su primer disco solista. “Según soplan los vientos” resume en el título una vida artística que llevó a la música por distintos destinos mientras investiga el propio.

El lanzamiento será “en un lugar muy especial, un espacio íntimo y cercano en el cual voy a compartir con la gente cómo nació y cómo se desarrolló este proyecto, contando detalles desde el primer impulso hasta la concreción de esta producción que abracé con muchísimo amor”. “Todo comenzó en el festival Monteros de la Patria, cuando Raly Barrionuevo me invitó a participar como música invitada. En un momento me preguntó cuándo iba a grabar mi propio álbum y se ofreció a participar en un tema; en ese instante pensé que la zamba ideal para él era ‘Carta a Perdiguero’ y me dijo que sí. Me picó el bichito y comenzamos a trabajarlo en marzo de 2022, con la producción de Francisco Santamarina. Todo llevó casi cuatro años y muchos cambios: de sonido, de instrumentación y de arreglos con momentos de mucha magia”, dice y entre ellos elige la emotiva grabación de un tango con la voz a dúo de su padre.

Invitados

El disco tiene numerosos invitados tucumanos y de otras provincias, lo que implicó un desafío organizativo especial. Entre los ritmos que lo integran están el choro, la chacarera y la tonada cuyana, entre otros. “El repertorio es, en realidad, un recorrido por las canciones que me marcaron y que fueron acompañando distintas etapas de mi camino”, afirma.

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Un momento crucial de su formación fue en 2004, cuando decidió cursar la especialización en vientos en la Universidad Nacional de Cuyo, convocada por Lars Nilsson (ex integrante de Markama). “No lo dudé, y en paralelo me inscribí en la Licenciatura en Música Popular. Esa etapa cambió completamente mi estructura técnica como instrumentista. Lars y Beti Plana fueron mis grandes maestros: me enseñaron no sólo a tocar con pasión, sino también a escuchar mi cuerpo, mis propios deseos y a ser quien yo quería ser con la flauta, y no quien supuestamente debía ser. Me permitió ampliar muchísimo mi repertorio, conocer distintos estilos y compartir con enormes referentes. Luego viví ocho meses en Brasil por una beca de intercambio, donde trabajé en mi tesis de grado sobre el choro”, repasó.

Ahora ya hay otro desafío en el horizonte: “definitivamente hay una faceta de autora por desarrollar, tengo que empezar a difundir más mis propias canciones con el mundo, y ese es uno de mis próximos objetivos”.